EL MODELADO DEL RELIEVE

Las formas del relieve son consecuencia de una larga acción que se prolonga durante millones de años, de los agentes internos y externos. Existe en primer lugar un proceso de levantamiento de la Cordillera al que sigue la posterior acción erosiva de los agentes externos. Sin duda alguna, en el término de Torla el agente modelador más espectacular y característico de este territorio son los glaciares.

A escala humana los únicos cambios netamente observables son los provocados por grandes precipitaciones o aludes de nieve. Estos fenómenos provocan transformaciones importantes en relativos cortos periodos de tiempo sobre la vegetación y los cursos de agua.  

Difícilmente podremos observar la transformación del paisaje, sino que debemos hacer un ejercicio de interpretación de las manifestaciones en el relieve y los depósitos de la acción de los agentes internos y externos durante millones de años. La geomorfología es la ciencia que versa sobre la identificación y descripción del relieve teniendo en consideración su génesis.

Hay dos temas de orden geológico con manifestaciones de primer orden en el término de Torla. Uno es el modelado cárstico en el que la Sierra de Tendeñera, con el Sistema de la Arañonera, presenta una de las manifestaciones más importantes a nivel europeo. Otro es el modelado y depósitos glaciares en torno a la cabecera del río Ara y sus principales afluentes.

SUBDIVISIÓN ESTRUCTURAL DEL TÉRMINO DE TORLA

El término de Torla se encuentra en la parte central del macizo, caracterizada por la masividad de sus formas y la elevada altitud del relieve. Pero dentro de esta superestructura encontramos de norte a sur las siguientes subdivisiones: Pirineo Axial, Sierras Interiores y el sector del Flysch.

Así, el sector del Pirineo axial está representado por la cuenca alta del río Ara, en la mitad norte del término, y tiene como principal exponente al macizo del Vignemale. Se trata de los materiales más antiguos que han sufrido múltiples procesos de plegamiento, erosión y sedimentación. Se trata por todo ello de un medio muy complejo y con gran diversidad litológica y de formas. Abundan especialmente las pizarras, esquistos en la vertiente este y los granitos en la vertiente oeste de la cabecera del valle.

Las sierras interiores están representadas por la mitad oriental del macizo de Tendeñera y el Valle de Ordesa. Se sitúa concéntrico al anterior sector y corresponde a la deformación, durante el Plegamiento Alpino, de los materiales sedimentarios depositados al pie del macizo original. Se trata de un relieve muy abrupto por la intensidad del plegamiento y por la resistencia del roquedo, compuesto principalmente por calizas y areniscas. Destacan en este sector del término de Torla las paredes verticales del Valle de Ordesa y la espectacular incisión de la red fluvial en el Valle de Bujaruelo.

Finalmente, el sector del Flysch lo encontramos al sur de la cuenca del río Sorrosal. Se trata de sedimentos profundos de origen marino que ascendieron. Su principal característica es la sucesión de estratos de areniscas, margas y arcillas. Se trata de materiales de menor dureza que se deformaron y fracturaron con facilidad durante el plegamiento alpino. En general, la menor dureza de estos materiales ha supuesto una mayor erosión de estos relieves. Las formas y divisorias son por ello menos abruptas. En el entorno del túnel de Cotefablo se observan las importantes incisiones que son capaces de hacer importantes precipitaciones sobre terrenos de esta naturaleza que previamente han perdido su vegetación. El valle principal del río Ara, al atravesar estos materiales, se ensancha de forma importante, alrededor de Broto.

EL MODELADO CÁRSTICO

El componente principal de las calizas es el carbonato cálcico, que es soluble en agua que  contenga anhídrido carbónico. A su vez, el anhídrido carbónico es especialmente soluble en agua en climas fríos. Ello hace que este tipo de modelado sea especialmente intenso en los relieves calizos del Alto Pirineo. Este modelado se produce tanto en la superficie terrestre como en el interior de los macizos.

La acción de disolución hace que los macizos calizos se comporten como auténticas esponjas. En estos macizos, pese a sus elevadas precipitaciones, apenas encontramos una circulación superficial de las aguas que se organizan en muchos casos de forma subterránea, como es el caso de la surgencia de Santa Elena o del nacimiento del río Arazas. Estas surgencias se originan cuando la circulación subterránea llega a un estrato impermeable que hace que las aguas recogidas en la cuenca caliza resurjan a la superficie.

En el paisaje de la Sierra de Tendeñera encontramos un fuerte dominio de los roquedos afectados por una intensa disolución (con abundantes lapiaces) y presencia de simas. Los lapiaces aparecen como incisiones en la roca en forma de canales o requeros. Las simas son cavidades escarpadas originadas por el hundimiento de los conductos subterráneos y suelen estar conectadas con grutas. Los suelos en el carst generalmente son de desarrollo escaso a excepción de las dolinas o pequeñas depresiones donde se pueden acumular los elementos de descomposición no calizos.

El sistema subterráneo de la Arañonera es el más importante sistema espeológico del Pirineo oscense. Su conjunto de galerías y cuevas interiores constituyen uno de los complejos cársticos más importantes del mundo.

MODELADO Y DEPÓSITOS GLACIARES

En épocas más frías se produjeron importantes acumulaciones de nieve que llegaron a constituir glaciares que descendieron por el valle del río Ara y valles afluentes con cierta plasticidad. El máximo glaciar se sitúa en el cuaternario, con lenguas de hielo que superaban los 500 metros de espesor y con longitudes que podían llegar en el valle principal a los 30 kilómetros.

Entre los elementos más característicos del paisaje de estos valles que dan fe de la extensión máxima de estos glaciares por este territorio tenemos los siguientes: circos glaciares, los valles en forma de artesa, los valles colgados y los depósitos glaciares. A continuación vamos a describir cada uno de estos elementos para su identificación en nuestros paseos por el valle.

Los circos glaciares aparecen en las zonas de acumulación de la nieve y hielo. Tienen una característica forma semicircular bordeada por cantiles subverticales que se suavizan en la base. Los circos mejor definidos los encontramos en el Pirineo axial o en los macizos calizos especialmente duros. Como en el caso del ibón de Bernatuara, donde podemos encontrar un ibón en su base.

El valle en forma de artesa o forma de “U” nace por la acción erosiva de la lengua glaciar al avanzar por el fondo de valle. Tiene un fondo relativamente plano y en sus flancos encontramos laderas escarpadas. Estos típicos valles glaciares, por la mayor cantidad de nieve que transportaban, son más profundos en el curso principal. Esto supone que los valles secundarios, por la profundización diferencial, quedan normalmente “colgados”, más elevados, como ocurre con el Valle de Otal o del Sorrosal con respecto al Valle del Ara.

Los glaciares tienen la capacidad de transportar indistintamente materiales de diferente tamaño, que van desde grandes bloques a materiales finos. Estos materiales caen en la capa de hielo y son transportados hasta su deposición final. Estos depósitos se denominan morrenas y en las faldas de la ermita de San Antón podemos contemplar los restos de una morrena lateral de gran espesor. Por la cabecera del río Ara y en el Valle de Otal también encontramos importantes depósitos morrénicos.

Corredores de aludes de nieve

Existen multitud de corredores de aludes en el término de Torla.  Ejemplos de aludes relativamente recientes que han afectado de forma importante al paisaje los encontramos en Ordesa y Bujaruelo. Estos corredores constituyen auténticas cicatrices en el terreno provocadas por la eliminación de la vegetación por el paso de los aludes. Generalmente los aludes se producen en primavera, cuando caen intensas nevadas sobre la nieve transformada de las laderas que actúan como plano de deslizamiento. Estos corredores tienen un punto de inicio, que suele repetirse cada ciertos años, un canal relativamente rectilíneo sin vegetación y un cono de derrubios en su base.

Canchales

Se trata de una serie de fenómenos relacionados directamente con procesos de hielo-deshielo especialmente intensos y frecuentes. Estos fenómenos son especialmente activos actualmente en cotas que superan los 2.000 metros sobre áreas sin vegetación y especialmente expuestas a la intemperie. El hielo-deshielo provoca la rotura de las rocas en fragmentos que se van acumulando en la base de las empinadas cornisas y laderas. En la cabecera del río Ara podemos contemplar extraordinarias acumulaciones de cantos rodados tras miles de años de soportar estos fenómenos. En estas acumulaciones los materiales más gruesos suelen migrar hacia las cotas más bajas por la acción de la gravedad.

Estratificación horizontal

Por su interés destacamos la existencia dentro del Valle de Ordesa de una estratificación en planos horizontales de los materiales. En este caso encontramos paredes casi verticales de gran desarrollo cuando estos estratos presentan unas características de homogeneidad y dureza próximas. No obstante, esta estratificación es proclive a la presencia de estratos que divergen en dureza, lo que da lugar a una erosión diferencial. Entonces los estratos más duros se convierten en cornisas y los más blandos, por la erosión, se convierten en taludes. Y es esta erosión diferencial el origen de las famosas “Fajas”, que nos permiten recorrer en sentido horizontal las imponentes cornisas del Valle de Ordesa.

Pliegues

Destacamos en este territorio la presencia del pliegue tumbado de San Antón. Su origen es consecuencia de los movimientos tectónicos que llegan a plegar a los materiales sedimentarios que se comportan como auténticos materiales plásticos.

En torno al Salto del Sorrosal encontramos materiales del Flysch plegados, descubiertos por la erosión fluvial. En este caso se trata de multitud de micropliegues, muy complejos, desarrollados en un material con una mayor plasticidad que las calizas.

Cárcavas en las margas del Flysch.

Este fenómeno debe su origen a la conjunción de fuertes pendientes con bajas coberturas vegetales y episodios de fuertes precipitaciones. Estas bajas coberturas vegetales pueden deberse a un sobrepastoreo histórico, a una sobreexplotación forestal o a intensos fuegos forestales. La consecuencia es la pérdida del suelo fértil y la formación de cárcavas. Este fenómeno erosivo es difícilmente reversible y produce una erosión remontante que llega hasta las mismas cimas. Tenemos muestras de estos fenómenos en torno al puerto de Cotefablo.

La acción de los cursos de agua

Los ríos y barrancos ejercen una gran acción sobre el medio y su modelado. Su acción depende de muchos factores, entre los que se encuentra el tamaño de la cuenca, la intensidad de las avenidas, los materiales que atraviesa, etc. Así, en nuestro valle vemos como en los terrenos de Flysch el curso de agua es divagante y el valle amplio, mientras que al atravesar los resaltos calizos el río se encaja y forma congostos y cañones. Entre los aspectos de esta acción más reseñables en este territorio destacamos las cascadas del Sorrosal, el Salto de Carpin y la Cola de Caballo. Los dos primeros deben su origen a la presencia de estratos muy duros donde la acción erosiva diferencial del curso principal con respecto a los valles secundarios los ha dejado colgados, lo que da pie a estos saltos y rápidos. En el caso de la Cola de Caballo, es la dureza del estrato lo que provoca un cambio brusco de la pendiente del curso de agua. Las denominadas “Gradas de Soaso” deben su origen a la existencia de una alternancia de areniscas duras con materiales más blandos que da lugar a una sucesión de pequeños saltos.